Durante el viaje, ninguno de los dos habló. Hasta que llegamos a un hotel, tendría unos ocho pisos más o menos.
-Tu habitación es la 105- Fue lo único que me dijo mi padre.
Bajé y caminé por la que suponía que era la recepción. Era enorme y había varias personas que iban y venían. Había una fila enfrente de un escritorio, supuse que era para hablar con el recepcionista, así que me sumé a la fila. Después de cinco minutos, fue mi turno.
-Hola- saludé al hombre.
-Hola- dijo seco.
-Busco la habitación 105, tengo reserva a nombre de Gavin Russó- el hombre me vio de arriba a abajo, bueno lo que podía, ya que él estaba detrás de un escritorio que se extendía por más de la mitad de la recepción.
Buscó en un ordenador, que no había notado, algo y luego habló.
-Séptimo piso, dos habitaciones a la izquierda- dijo y me dio una llave con el número 105.
-Gracias- dije y tomé mis cosas.
Caminé hasta los ascensores que estaban al final del escritorio y toqué el botón para que se abrieran las puertas y a los segundos se abrieron. Empezó a salir gente y cuando pude, entré yo.
Toqué el botón con el número siete y el ascensor comenzó a subir. Dentro, también había una anciana y un hombre de traje que aparentaba unos treinta años.
El ascensor hizo dos paradas en las que subió y bajó gente hasta que llegamos a mi piso. Se abrieron las puertas y salí del ascensor. Seguí las indicaciones que me dio el señor.
-Bueno.. esta es mi nueva casa..- susurré.
Tomé la llave que dejé en mi bolsillo y abrí la puerta. Entré y me encontré con un hogar digno de un cerdo. Comida en el suelo, ropa interior de hombre en los muebles... olor a sudor..
-¡Una cucaracha!- grité y la pisé.
Con mucho asco entré.. ¿Aquí voy a vivir? Ni siquiera me entregaron la habitación en condiciones. Busqué un teléfono para llamar al gerente del hotel. Cuando lo encontré, estaba abajo de un bóxer.
'Mejor... llama otro día'- pensé y retrocedí, cuando mi espalda chocó con algo, mejor dicho... con alguien.
Me dí la vuelta y me encontré con un chico alto, castaño con rulos alborotados y de ojos azules verdosos que me miraba fijo.
-¿Quién eres?- preguntó algo molesto.
-Y-yo emm..- me ponía nerviosa su cercanía, así que retrocedí- Me llamo _____- dije y le extendí la mano.
Él no hizo nada, sólo me miró de pies a cabeza. Miró mi mano y la aceptó.
-Soy Harry- dijo seco y nos soltamos- Se puede saber, ¿qué haces en mi departamento?- dijo resaltando el mi.
-¿Es tuyo? Me lo dieron a mí, alguien no pagó- le dije burlona.
-Muy graciosa..- dijo sarcástico, estaba molesto- Ahora vete- me ordenó.
-Oye, esta es mi habitación ahora- me defendí.
-Lo siento querida, pero yo estaba aquí antes que tú- dijo.
-Vamos a recepción para ver a quién le pertenece- dije segura de que iba a ser mío.
-¿No es más fácil llamar por teléfono?
-Dos cosas, primero, encima de ese teléfono hay un boxer que supongo que es tuyo y segundo, eso es el servicio de la habitación- dije enumerando con los dedos.
-Esta bien, vamos- dijo sin ánimos y salió, yo fui tras él.
Fuimos hasta los ascensores y esperamos.. Harry no hablaba, así que decidí romper el hielo.
-¿Cuántos años tienes?- le pregunté y me miró.
-Diecinueve ¿y tú?- dijo seco.
-Diecinueve también.
-Muy.. interesante- susurró sarcástico así que finjí oídos sordos.
En eso se abrieron las puertas del ascensor y entramos. El ascensor bajaba hasta que llegó a la planta baja. Vi que no había la cola de antes, solo dos personas.
Harry se coló sin importarles las demás personas.
-Camilo- se ve que el hombre se llamaba así..- Ven un momento- dijo y me acerqué yo también.
-¿Qué pasa Harry?- preguntó simpático.
-¿Quién es esta chica?- dijo señalándome.
-Es tu compañera de piso- dijo con una sonrisa pícara y si Harry estaba enojado antes, ahora más.
-Yo no necesito ninguna niñera- exclamó molesto.
-No es una niñera, es estudiante, como tú- le respondió.
-Como sea- dijo y se fue, dejándome sola.
Se subió al ascensor que tenía las puertas abiertas y corrí para subir yo también, sino tendría que esperar al otro o peor.. Harry podría cerrar la puerta con llave. Estaba apunto de entrar pero...
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