-¿Me estás echando?- Pregunté todavía sin poder creerlo.
-No es eso hija, sólo que ya eres grande para vivir todavía con nosotros- Respondió mi madre.
-¡Tengo 19!- Exclamé molesta.
-Por eso, ya eres grande y te podrás cuidar sola.. Aparte con tu padre te alquilamos una habitación en un hotel cerca de la Universidad.
-Aggg, como sea- Gruñí, pelear con mi madre iba a ser en vano. Cuando tenía pensado algo, nada ni nadie podría sacárselo de la mente.
Tomé una maleta de la habitación de mi madre y empecé a colocar allí toda mi ropa y las cosas de la Universidad. Tenía mucha ropa, así que use también un bolso gigante y una mochila.
Bajé hasta el comedor y ahí estaba mi madre con mi padre, esperando con notables ansias de que me valla. Sin dirijirles la palabra salí de allí y subí al coche de mi padre, que en instantes llegó.
Arrancó el coche y empezó a conducir a la que suponía que sería mi nueva casa. Pero me encontré con algo inesperado.
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